Relatos

Agonía Fantasmal

Ella vagaba por aquel laberinto. Las partículas de polvo en él, eran los vestigios del espacio y el tiempo conocidos. ¿Quién era? ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Dónde estaba? Esas eran preguntas que se hundían en las marismas del espanto, y sin embargo, todo a su alrededor le era familiar, por eso dolía, la desgarraba, se licuaba en su percepción y la golpeaba con la furia de un mar embravecido.

Algo o alguien, o quizás una multitud la perseguía. Ella huía sin comprender el motivo y a pesar de recorrer una y otra vez esos lugares, del caos surgían nuevas y macabras decoraciones en instantes. De repente, inquebrantables muros la rodearon como malezas carnívoras sedientas de su sangre. Ella tomó impulso y se lanzó hacia uno de ellos con la esperanza de dar fin a esa interminable agonía, pero otro frenético escenario apareció.

La luz de un sol enrarecido la rodeó, esa eternidad encerrada en ese laberinto de cuartos y muros fantasmales hizo que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. La luz quemó sus pupilas, tal vez ella se había convertido en un vampiro y pronto moriría calcinada, quiso retroceder, pero no había un solo vestigio de aquella cárcel que la envolvió alguna vez.

Poco a poco sus ojos se fueron adaptando y vio un sendero de tierra destapada con piedras filosas rodeando una meseta adornada con árboles y flores. ¿Cómo lograría caminar sobre esas piedras cuyos filos brillaban al abrazar la luz de ese sol? No estaba segura de qué zapatos llevaba puestos y al mirar el suelo no pudo ver sus pies, caminó y las piedras no le hicieron daño… sintió esperanza, sin saber que una partícula de polvo donde confluye un espacio y un tiempo conocido había formado un agujero negro en la cima de aquella meseta.

Cuando llegó a la boca del abismo éste traspasó su corazón. Quiso devolverse, pero ya era tarde. Sintió que eso que la perseguía finalmente la había encontrado. La desesperación explotó en su interior. ¿Cuánto tiempo tardaría en chocar contra el fondo de ese averno, y su cuerpo despedazarse por completo?… sin embargo, ella presentía que ese era un tártaro sin fondo.

Sólo tenía un instante para decidir: lanzarse o dar la vuelta y entregarse a ese algo que la perseguía y que sin duda también la aniquilaría. Moriría a su modo. Cerró sus ojos, alzó sus brazos y se zambulló entregándose al vacío.

FIN

Después de escribir “Agonía Fantasmal” recordé una canción que hace bastante tiempo no escuchaba y de la cual me encanta todo: su letra, su música, el video… ojalá la disfrute 🙂

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